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martes, 8 de febrero de 2011

El deshielo acelera la 'caza' del mamut en Siberia


El deshielo acelera la 'caza' del mamut en Siberia

Investigadores y comerciantes se disputan los restos del animal extinto que destapa el derretimiento continuo del permafrost. Los colmillos de marfil pueden alcanzar los 90.000 euros. China es el primer consumidor del mundo

NUÑO DOMÍNGUEZ MADRID 08/02/2011 06:00
Bernard Buigues observa los colmillos de un mamut hallados en Siberia en 1999.AP

Bernard Buigues observa los colmillos de un mamut hallados en Siberia en 1999.AP

La leyenda dice que los cazadores que encuentran un mamut en Siberia se comen su carne congelada o se la echan a los perros mientras ellos arrancan los valiosos colmillos del animal extinto. En otras ocasiones, hacen cosas aún más raras.
"Una vez usé un secador de pelo para descongelar parte de la carne", explica a Público Dick Mol, uno de los hombres que extrajeron del suelo helado de Siberia al llamado mamut de Jarkov en 1998."Era una mezcla de humedad, orina y heces única en el mundo; fue la primera vez que olí un animal extinto", asegura Mol, investigador del Museo de Historia Natural de Rotterdam y uno de los mayores expertos mundiales en la vida, muerte y extinción del mamut lanudo hace unos 10.000 años.
La leyenda dice que los cazadores se comen la carne congelada
Cada primavera, las llanuras de Siberia se convierten en unwestern. Grupos de científicos, cazadores locales y tratantes de marfil llegados de Moscú se disputan o colaboran por un botín descomunal. Se trata de los cadáveres de hasta 150 millones de mamuts lanudos que aún permanecen bajo el permafrost, el subsuelo helado de la península de Taimyr y la República de Sajá, dos territorios rusos con una extensión siete veces mayor que la Península Ibérica .
La tundra funciona como una máquina del tiempo. Sus temperaturas bajo cero hacen que los mamuts enterrados conserven piel y pelo sobre los huesos y hasta su última comida en las entrañas. Por razones que algunos expertos atribuyen al calentamiento global, el permafrost se derrite cada vez más rápido, destapando un mayor número de fósiles y convirtiendo las praderas heladas de Siberia en una tierra de oportunidades.
Con el deshielo y antes de que el corto verano convierta la tundra en un cenagal intransitable, los científicos desem-barcan en Siberia para una nueva temporada de caza. Disponen de unas semanas para localizar el mayor número de restos. Compiten con cazadores locales que rastrean la tundra durante todo el año y cuyo principal objetivo es el marfil de mamut, con colmillos de hasta tres metros y 90 kilos.
"Usé un secador de pelo; era la primera vez que olía un animal extinto"
"Si es marfil de primera calidad, su precio es de 1.000 euros el kilo", explica Bernard Buigues, un explorador francés que viaja a Siberia varias veces al año y que dirige el proyecto Mammuthus. Su objetivo es rastrear Siberia en busca de fósiles hasta 2014 para que estos no acaben troceados, enviados a tratantes de Moscú y San Petersburgo y vendidos a China, el mayor consumidor de marfil de mamut, o en páginas web.
Este mercado ha florecido en parte por la prohibición internacional del comercio de marfil de elefante en 1989. Desde entonces han aumentado las exportaciones desde Rusia hasta llegar a la cifra oficial de 60 toneladas al año. "El marfil de mamut no está protegido por ninguna ley, es como un mineral más de los que hay en Siberia", lamenta Buigues. "Lo único que necesitas es una licencia para extraer tanto marfil como quieras", señala el explorador, que advierte que las exportaciones de Rusia llegan a las 80 toneladas anuales contando el mercado negro. Los colmillos más vistosos acabarán vendidos a museos o a coleccionistas privados, según Buigues. Los menos valiosos y los huesos serán troceados y usados en Rusia y China para hacer figuras de todos los tamaños y formas.

Rinocerontes lanudos

El comercio es legal y el precio llega a los 1.000 euros por kilo
Uno de los ases de este negocio es Fyodor Shidlovskiy. Antiguo piloto de avión en Sajá, Shidlovskiy viaja a Siberia cada año en busca de fósiles. También regenta el Ice Age Museum de Moscú, donde se pueden ver mamuts y rinocerontes lanudos disecados, comprar figuritas de marfil e incluso encargar tallas personalizadas.
Los siberianos llevan usando el marfil de mamut desde el Paleolítico. A veces los colmillos se hallan a simple vista, sobresaliendo de la tierra como si fueran troncos en una tierra donde no hay árboles, explica Mol. "Si los colmillos están enteros nos cuentan la vida completa del animal", detalla. La composición química y el ritmo de crecimiento muestran de dónde llegó el animal, si tuvo hijos y en qué época del año murió, es decir, son un tesoro para comprender Quién o qué mató a los mamuts, el nombre de un proyecto de investigación que Mol y otros expertos inauguraron tras el hallazgo del mamut de Jarkov.
"En estas tierras todo funciona aún según la ley del Lejano Oeste", lamenta Régis Debruyne, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Francia. "Cuando encuentran un mamut, los cazadores limpian los restos con agua a presión para arrancarlos de la tierra y lo echan todo a perder", comenta. Debruyne es experto en extraer y analizar el ADN de mamuts y otros de los enormes animales que poblaron Siberia. Esta primavera acompañará a Buigues a una nueva expedición para extraer nuevos restos que están por identificar. El objetivo es localizar y acumular cuantos más restos mejor.
Los colmillos de un mamut cuentan cómo fue su vida completa
Si los restos de los mamuts no se retiran a tiempo, se corrompen, pierden toda su información sobre el animal y su hábitat útil para los científicos y también acaban por ser inservibles para el comercio. Según el proyecto Mammuthus, el 70% de los fósiles se pierde para siempre. Los cazadores comerciales logran un 25%, y los científicos, un 5%. La organización está promoviendo la colaboración con la población local para que este Lejano Oeste sea más parecido a una tierra prometida en la que unos puedan hacer ciencia y otros sacar dinero extra.
"En varias ocasiones han sido los habitantes los que nos han traído muestras", reconoce Mol, que comenzó a rastrear Siberia en 1997. Como recompensa de pasar semanas durmiendo en una tienda a temperaturas bajo cero ha podido quedarse con recuerdos, como el trozo de espalda de mamut que tiene en el congelador de su casa. "Aún puedo tener aquel olor único si lo descongelo", concluye.

La nevera rusa

Mamut de Adams
Fue el primer ejemplar casi completo rescatado por investigadores europeos en Siberia, en 1799 . Aún tenía piel y carne pegada a los huesos, aunque había sido parcialmente devorado por otros animales. 
‘Berezovka' 
Fue hallado en lo que hoy es la República de Sajá en 1901. Sus descubridores rescataron de su boca los restos aún medio masticados de las hojas que estaba comiendo antes de caer muerto. 
‘Yukagir' 
Hallado en 2002, este adulto murió hace unos 18.000 años y tal vez estaba enfermo. Sus entrañas conservaban una última comida con abundante ‘salix', del que se extrae un componente de la aspirina. 
‘Lyuba' 
En 2007, un cazador de renos del noroeste de Siberia encontró un mamut de seis meses que murió hace 40.000 años y que es uno de los mejor conservados. Le puso el nombre de su mujer.  

miércoles, 19 de enero de 2011

LA CIENCIA DEVOLVERÁ LA VIDA A LOS MAMUTS


Miércoles, 19 De Enero De 2011
Después de obtener este verano los restos de un mamut conservado en un laboratorio de investigación de Rusia, un equipo de investigadores tratará de resucitar la especie utilizando las tecnologías de clonación de tejidos  


 Ya han creado una técnica para extraer ADN de las células congeladas. 
"Los preparativos para hacer realidad este objetivo se han hecho", dijo el profesor Akira Iritani, líder del equipo y profesor emérito de la Universidad de Kyoto. 


El plan se resume en extraer los núcleos de las células de mamut e insertarlas en las células del huevo de un elefante de la que los núcleos se han eliminado para crear un embrión con genes de mamut. 


El embrión luego se introduce en el útero de una elefante en la esperanza de que el animal dará a luz a un bebé de mamut. 


Investigadores de la Universidad Kinki de Posgrado de la Facultad de Biología orientada a Ciencia y Tecnología inició el estudio en 1997. 
En tres ocasiones, el equipo obtuvo la piel de mamut y el tejido muscular excavado en buen estado de la permafrost en Siberia. Sin embargo, la mayoría de los núcleos de las células dañadas por cristales de hielo y eran inutilizables. 


El plan para clonar un mamut fue abandonado. 


En 2008, el Dr. Teruhiko Wakayama del Riken Kobe Centro de Biología del Desarrollo, tuvo éxito en la clonación de un ratón de las células de otro ratón que se había mantenido en el congelador durante 16 años. 


 El logro fue la primera en el mundo. Basado en técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani ha ideado una técnica para extraer los núcleos de los huevos - sólo el 2 por ciento a 3 por ciento están en buen estado - sin dañarlos. 

                
 Impresión artística de un mamut. 



 Investigadores japoneses pondrá en marcha un proyecto este año para resucitar a los mamuts extintos utilizando la tecnología de clonación para que los extintos paquidermos regresen a la vida en torno a cinco años.


 La primavera pasada, el equipo invitó a Minoru Miyashita, profesor de la Universidad de Kinki que fué invitado porTennoji Osaka Zoo a participar en el proyecto. 
Miyashita preguntó por todos los zoológicos del país para que le donaran células de elefante huevo cuando sus elefantes hembra murieron.


La extinción de los mamuts

FUENTE: Reuters
                                                    
  
El cambio climático puso al mamut lanudo al borde de la extinción y luego los humanos terminaron de aniquilarlos, según un estudio español publicado el martes y que se suma al debate sobre la desaparición de estos mastodontes de la Edad del Hielo.

Eran auténticos hijos del frío, perfectamente adaptados a las duras condiciones de las heladas y resecas estepas del norte de nuestro planeta.


Durante trescientos mil años, y sin interrupción, ocuparon amplias zonas de Eurasia y Norteamérica. Atravesaron, es cierto, por situaciones difíciles, pero siempre se las arreglaron para sobrevivir.


Su declive definitivo comenzó hace 21.000 años, tras el último máximo glaciar.
Desde entonces, y debido al progresivo calentamiento del planeta, su número fue disminuyendo hasta que, hace menos de cuatro mil años, los mamuts desaparecieron para
Algunos argumentan que el cambio climático fue el responsable, mientras que otros promueven la teoría del “ataque relámpago” o “sobrecaza” que es una teoría propuesta en 1967 po siempre.

A través de modelos climáticos y restos fósiles, los investigadores determinaron que el aumento de las temperaturas también había afectado el hábitat de los mamuts de tal manera que, cuando los humanos llegaron a su territorio hace aproximadamente 6.000 años, las poblaciones estaban ya pendiendo de un hilo.

“El colapso del nicho climático del mamut causó una disminución significativa en el tamaño de la población, haciendo al mamut lanudo más vulnerable a la presión de caza cada vez mayor de las poblaciones humanas”, escribieron los investigadores en la revista PLoS Biology.

Existe un candente debate entre los científicos acerca de qué llevó a animales como el mamut lanudo a la extinción, destacó David Nogués-Bravo, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que lideró el estudio.
r el científico Paul Martin, de la Universidad de Arizona, según la cual los humanos, con armas primitivas, arrasaron poblaciones de animales que nunca antes se habían encontrado con personas.


Ha sido difícil investigar las dos causas de extinción para determinar cuál jugó un rol mayor, con muchos estudios respaldando una teoría o la otra, dijo Nogués-Bravo.
El enfoque de su equipo fue comparar un modelo climático con restos fósiles que databan de diferentes épocas, entre los 6.000 y los 126.000 años de antigüedad, para analizar el papel que jugaron los humanos y el medioambiente por separado.
Los científicos realizaron detallados modelos climáticos de hace 126.000, 42.000, 30.000, 21.000 y 6.000 años respectivamente.


Los científicos vieron que, hace 126.000 años, con un clima incluso más cálido (y por lo tanto menos favorable) del de hace 6.000, los mamuts lograron sobrevivir. “Pero es que entonces no había humanos en el norte de Europa”.


El estudio mostró que el clima más cálido había puesto al borde de la extinción a estos animales – que habitaban en la tundra fría y seca – para cuando los humanos llegaron a su hábitat, en general restringido al Ártico y Siberia, hace 6.000 años.


Los investigadores estimaron que, basados en la población de mamuts en ese momento, cada humano tendría que haber matado sólo a un animal cada tres años para provocar la extinción de la especie.


“Nuestro análisis sugiere que los humanos aplicaron un golpe de gracia y que el tamaño de las áreas climáticas apropiadas disponibles a mitad del Holoceno eran demasiado pequeñas para albergar a poblaciones capaces de soportar la presión cada vez mayor de la caza humana”, escribieron los investigadores.



La sangre “anticongelante” de los mamuts

Escrito por Carla Montecino 
mamut-anticongelanteLos mamuts además de poseer una piel gruesa cubierta por un pelaje lanudo que les permitía mantener el calor en su cuerpo, tenían la sangre “anticongelante” que funcionaba de la misma manera, manteniendolos en perfectas condiciones a la hora de enfrentarse a altas temperaturas.


Según los estudios publicados en la revista Nature Genetics,para llegar a esta conclusión los científicos han secuenciado los genes de la hemoglobina procedentes de tres mamuts siberianos, que se conservaron en el permafrost, la capa de hielo permanente situada en los niveles superficiales del suelo en las regiones muy frías, como los polos y que además tenían más de diez mil millones de años de antigüedad. 


Los resultados de los análisis mostraron que en estos animales prehistóricos la hemoglobina había sufrido una serie de mutaciones que le permitía liberar el oxígeno incluso a muy bajas temperaturas, una capacidad que normalmente se ve inhibida cuando los termómetros descienden por debajo de cero grados.


Kevin Campbell, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Manitoba en Cánada, señaló 


“Ha sido como viajar atrás en el tiempo y tomar una muestra de sangre de un mamut”.
Su compañero Alan Cooper, director del Centro Australiano de ADN de laUniversidad de Adelaida también agrega “ha sido muy significativo poder traer de vuelta una compleja proteína de una especie extinta de nuevo a la vida y descubrir importantes cambios bioquímicos que no se encuentran en ninguna especie viviente ”


Vía | Los mamuts tenían sangre “anticongelante”